miércoles, enero 18, 2006

Breve descripción de un Cibercafé de Lezica a las 2:30 am (mi barrio)

(Esto que voy a escribir lo escribo por puro ocio y
porque hay un montón de gente escribiendo boludeces
que considero aún menos interesantes que esta.
Les voy a aconsejar a todos aquellos que todavía sigan leyendo
que si no les interesa el tema del título, no sigan.
Y que si se aburren con el relato se vayan al
fotolog de LtP a ver fotos del Coco o al de
Retrocedonia a leer fotonovelas)
El que está más cerca de la puerta hace media hora que no toca el teclado ni mira el monitor. Por la actitud de espera, calculo que está esperando que se le cargue el poder de la Espada Mágica del Reino de Salgatrohm. Acá todos juegan a esos jueguitos que son como un mapa en que se distribuyen dragones, robots ninjas y pequeños pingüinitos de peluche inmóviles pero animados. Algunos se hablan a los gritos, exclaman "Pasame el Escudo Neutral del Arfeom! Por favor!". Necesidades raras, esta gente. Está vestido con una campera militar y una gorra de visera a tono. El hecho de que la visera esté para atrás le da un leve aire degeneradón. Basta de mirar para ahi.
Al lado está el que rige este Ciber con un tipo que, a juzgar por las notorias facciones, parece su hermano. Esta gente mira el monitor y también esperan que pase algo. Ahora se suma otro (olvidé mencionar que son todos metaleros) y peludean mientras miran el video recién bajado de una banda que me recuerda a Accept (años atrás super convivir con estos muchachos metaleros de barrio). Luego hay televisores conectados a lo que yo creo que son Play Station. Para describirlos tendría que girar el cuello de una manera que esta prohibida a esta hora, así que me basaré en lo que escucho: Ruido de hinchadas de futbol que se corta abruptamente, "¿como sacás el devedel para que salga para afuera y ponga lo otro aquello?" "Dale Julián, vamonós de acá ya" le responde una que se me antoja la novia que se aburre al lado. Al lado mío hay un tipo realmente de temer: a primera vista me recuerda a un tipo que atiende un puesto de verduras de por acá, pero esa pulsera con pinchos hasta el codo me dice que no puede ser. Una pulsera que habla: una boludez mía o un interesante avance tecnológico (¿será el corte y confección una ciencia algún día?)
Del otro lado está lo más extraño: un grupo de cuatro amigos y sus novias sentados en círculo, sin computadora. En un Cyber. Hablando sin parar de cosas que les pasaron el fin de semana, es decir cosas que no tienen nada que ver con Internet o web cams. Me intriga qué hacen acá. Están tomando cerveza y sacándose fotos abrazados. ¿Serán los dueños? Nah. Yo lo conozco al dueño. Acá nos conocemos todos. Y estos son unas fichas complicadas.

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