viernes, julio 16, 2004

Ayer fuimos con el Coco y con Ismael a Cinemateca a ver "El proceso" de O. Welles.  La onda es que lo que nos sorprendi� a todos fue la manipulaci�n que hace Welles sobre la actitud del espectador. A ver, no s� si voy a poder expresar lo que quiero transmitir, pero lo que shockea es que el tipo te aburre por momentos, para despu�s sobresaltarte, asustarte, aturdirte, enloquecerte, o lo que mierda se le antoje.  M�s all� del argumento (muy, pero muy bueno) lo que m�s perdura en el espectador es el viaje por los sentimientos que provoca la pel�cula, las actuaciones no ayudan mucho, a pesar de que uno no se puede desentender de la actuaci�n de Welles como el abogado  o de algunas clases de manejo del humor desde la gestualidad.
Ustedes se preguntar�n: �qu� lo pasa a Iv�nK? �Va a usar el blog de LtP para contar sus an�cdotas pesonales, igual que Leo? �Para hablar de como se siente?. No ni�os, no.  Esto viene a prop�sito de una idea que empez� a revolotear en los ensayos, y sobre todo despu�s de la experiencia del Nescafuck Fucktory.  La idea en cuesti�n es la de que la manipulaci�n del espectador es de por s� un valor art�stico que trasciende la calidad de la interpretaci�n musical, si bien depende de ella. 
Ergo: Si uno se pasa 45' afinando una guitarra criolla en el escenario, y lo que busca es aburrir al p�blico, mostrar algo relacionado a la incapacidad o simplemente como un chiste que fue trabajado espec�ficamente para que sea malo o confuso, eso, se�ores, est� bien.  Es arte. todo bien con eso.  Lo lamento por aquellos bananas que cre�an que la forma de cautivar al p�blico pasaba por las notas que uno tocara, o por el equipo de amplificaci�n que uno utilizara.  No es s�lo eso, debe haber una intenci�n, si la ejecuci�n de una pieza musical s�lo se valora por s� misma quedamos mancos, compa�eros. Preguntarse "�para qu� mierda voy a tocar esta canci�n?" puede revelarnos informaci�n valiosa y fundamental sobre nuestra propia implicaci�n art�stica con la m�sica y nuestro aut�ntico deseo de producir arte.
 

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